Diciembre siempre llega con una energía distinta. Es un mes más frío, más intuitivo y más silencioso, ideal para escucharnos un poquito más. Y aunque la Luna Nueva de diciembre fue el día 1, su influencia todavía se siente en estos primeros días del mes. Esa fase abrió el ciclo lunar con una vibración perfecta para limpiar la mente, sembrar intenciones y preparar el terreno para lo que queremos vivir en este último tramo del año.
A partir de aquí, diciembre avanza con fases que nos ayudan a movernos, soltar, activar y volver a centrarnos. No se trata de seguir un manual perfecto, sino de entender qué propone cada fase y aprovecharla a tu manera, con pequeños rituales y productos que acompañan la energía del momento.
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